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Humus de lombriz: abonos orgánicos

Humus de lombriz: abonos orgánicos

Si las lombrices de tierra no hubieran removido el suelo hace miles de millones de años, no existirían hoy día los alimentos agrícolas, ni la agricultura sostenible. Los excrementos de estos anélidos conforman el llamado humus de lombriz o lombricompost, tienen el poder de transformar la materia muerta en un producto generador de vida.

El humus de lombriz es el abono por excelencia en el cultivo orgánico del cannabis, ya sea en interior o al aire libre; en macetas o incorporado al suelo. El humus de lombriz funciona igual de bien en todo tipo de situaciones siempre que se trate de cultivos en tierra. Los abonos orgánicos, en general, mejoran las características físicas, químicas y biológicas del suelo, pero el humus de lombriz se diferencia de otros abonos orgánicos por sus cualidades únicas. Su riqueza orgánica lo hace indispensable como enmienda para el suelo, mejorador del sustrato o, simplemente, como abono.

El secreto del humus de lombriz está en su composición química, que es completa, armoniosa y equilibrada. Resulta tan eficiente, que aporta a las plantas la nutrición necesaria para un crecimiento adecuado durante todo el ciclo vital.

La composición del humus de lombriz está marcada por tres elementos: carbono, oxígeno e hidrógeno. Sin embargo, también aporta al suelo otros elementos, como nitrógeno, fósforo y el potasio. La cantidad de estos en el material húmico varía en función de las características químicas de los sustratos que originaron el humus.

Abono natural

Para tranquilidad de los cultivadores de cannabis, el humus de lombriz es un producto 100% seguro y que puede utilizarse sin restricciones. No encierra ningún tipo de riesgo para el medio ambiente, y fomenta un cultivo fuerte, sano y productivo, en armonía con la naturaleza. Se podría decir que el humus de lombriz es el abono orgánico más ecológico que existe; un producto natural que no transmite, ni provoca enfermedades en el suelo.

La lombriz roja californiana ingiere diariamente una cantidad de materia orgánica equivalente a su propio peso. Foto: Amy Stewart.

En los cultivos en maceta, el uso de humus de lombriz resulta muy beneficioso por dos razones: una es el pH neutro del producto, y otra, su capacidad para hacer que la liberación de nutrientes y elementos químicos en el suelo se produzca de manera gradual. Esto afecta directamente a la nutrición de las plantas porque, de esta manera, las plantas reciben los nutrientes cuando los necesitan y la concentración de sales en el sustrato se ve reducida, evitándose problemas por exceso de abono.

La textura granulosa que aporta el humus de lombriz a la tierra se reconoce fácilmente al tacto, cuando se hacen mezclas de sustrato para llevar a cabo cultivos en tierra. Es imposible imaginar una mezcla que no lleve un 20-25% ó más de humus de lombriz en su composición para enriquecer los distintos tipos de turba. La porosidad que da al suelo le proporciona a éste una mayor permeabilidad, mejor ventilación y más capacidad de drenaje. Además, se mejora el intercambio de gases en el sustrato. Los microorganismos se activan gracias a estas cualidades físicas y químicas del suelo, aumentando la oxidación de la materia orgánica; de esta forma, se consigue que los nutrientes del suelo presenten formas químicas fáciles de asimilar por las plantas.

Por todo esto, el humus de lombriz contribuye a que las raíces tengan un soporte óptimo, sobre todo las que penetran en la tierra y se extienden para hallar agua y nutrientes durante el crecimiento de la planta. Los finos capilares de las raíces, con esta aireación natural de la tierra, encuentran un terreno habilitado naturalmente para el grosor de sus filamentos, lo cual facilita la expansión radicular y, por tanto, el crecimiento de la planta.

A pesar de su aspecto y procedencia, el humus de lombriz es completamente inodoro.

La permeabilidad que adquiere la tierra enriquecida con humus de lombriz es sinónimo de gran capacidad de absorción, un factor determinante en la asimilación de nutrientes por parte de las plantas. El humus de lombriz favorece una permeabilidad extra entre las membranas de las plantas que se encargan de la absorción de elementos nutrientes, ayudando a que el aporte nutricional se realice más fácilmente. Este efecto “tampón” en el suelo reduce la necesidad de riegos frecuentes, y protege el sustrato frente a erosiones como la sequía, una mala ventilación, excesos de sales, etc., ya estén causadas por la naturaleza o por errores humanos.

Un suelo que posee un nivel adecuado de materia orgánica humidificada tiene más defensas frente a ataques bacterianos y fúngicos en comparación con un suelo pobre o desvitalizado. Además de su textura, el color oscuro del humus de lombriz absorbe radiaciones solares beneficiosas para la tierra. En cultivos en interior, añadir humus de lombriz -al mezclar el sustrato o incorporándolo de forma superficial- ayuda a conservar la temperatura del suelo y lo mantiene en buenas condiciones de humedad.

Aplicación del humus de lombriz

Por lo general, el humus de lombriz se presenta como abono sólido, pero también puede encontrarse humus líquido. Este formato es más utilizado en grandes extensiones, donde la aplicación resulta más sencilla de esta manera. No obstante, el humus líquido ha encontrado su sitio en las estanterías de las tiendas de cultivo, cada vez lo emplean más cultivadores a pequeña escala.

El humus de lombriz en estado sólido puede aplicarse directamente, puro, o mezclado con la tierra. Una forma muy habitual de añadir humus de lombriz como abono en contenedores consiste en incorporarlo a la capa superficial del sustrato; no sólo alrededor del tallo o por los bordes de la maceta, sino hasta un par de dedos más abajo, ya que ahí es donde abundan las raíces más finas, que son las que más absorben. Esto puede hacerse directamente con las manos, o usando cualquier herramienta de jardinería. Si la maceta está demasiado llena para aplicar una capa extra, se puede retirar un poco de tierra de la capa superior, mezclarla con el humus y volver a crear de nuevo la capa superficial enriquecida.

En la mezcla de sustratos para el cultivo de cannabis, se aconseja utilizar humus de lombriz en un porcentaje hasta del 30%, combinarlo con perlita para lograr una textura idónea.

En los transplantes,añadir humus de lombriz a la tierra ayuda a que las plantas agarren con fuerza. 

La lombriz roja californiana

La lombriz roja californiana es la encargada de producir el humus de lombriz. El preciado abono se obtiene tras el largo proceso de reciclaje de la materia orgánica que lleva a cabo la lombriz roja en su tracto intestinal. La lombriz roja avanza excavando en el terreno a medida que come, removiendo y abonando al mismo tiempo que aumenta la fertilidad de la tierra.

Se trata de una lombriz de tierra que está perfectamente adaptada para la cría en cautividad y la producción de humus, ya que fue seleccionada para esta función por dos importantes motivos: su alta frecuencia reproductiva y su voracidad. La selección se realizó a partir de los primeros estudios desarrollados en los años cincuenta en California acerca del uso del humus en la agricultura. Aunque la procedencia de esta lombriz es europea, concretamente del Cáucaso, una región natural situada entre Europa del este y Asia occidental, le quedó el apodo de californiana como recuerdo del lugar donde se investigó la importancia del humus de lombriz para fertilizar la tierra.

Estas lombrices de tierra, de nombre científico Eisenia foetida, se alimentan de restos vegetales y animales en descomposición, los cuales se unen a otros microorganismos beneficiosos durante el proceso de digestión de la lombriz.

Los intestinos de las lombrices procesan grandes cantidades de restos orgánicos. La lombriz succiona todo lo que come, ya que no tiene dientes en la boca. Estos restos vegetales o animales pasan directamente al estómago, donde son triturados en la digestión, y luego van pasando por el tracto intestinal de la lombriz. En la parte final del cuerpo de estos pequeños anélidos, existe una flora microbiana con una población de más de cincuenta mil millones de microorganismos. A medida que el humus pasa por esta parte del cuerpo, se le van agregando entre diez mil y veinte mil millones de estos microorganismos por cada gramo de peso.

Esta mezcla casera de sustrato a base de humus de lombriz, perlita y mezcla de turbas funciona tan bien como la mejor tierra disponible en el mercado. 

Finalmente, la materia orgánica alcanza su estado final de descomposición y se ha convertido en un producto fácilmente asimilable por las plantas; un producto extraordinario y natural que da vida a los suelos pobres y enriquece cualquier sustrato. Al excavar el terreno mientras come, la lombriz roja va depositando sus deyecciones y convirtiendo ese terreno en uno mucho mas fértil que el que pueda lograrse con los fertilizantes artificiales de mejor calidad.

La lombriz roja californiana tiene una buena capacidad de adaptación a diferentes climas, aunque necesita unas condiciones propicias de temperatura y oscuridad -las lombrices de tierra no soportan la luz del sol- para desarrollarse y reproducirse adecuadamente. No debe faltarles nunca un buen sustrato, húmedo y tierno, y suficiente materia orgánica para ser devorada.

Un sustrato rico en humus de lombriz es todo lo que necesitan estas plantas Indica cultivadas en interior.

Parece que las virtudes del humus de lombriz ya eran conocidas por los griegos y por los egipcios hace miles de años. En el Antiguo Egipto, alrededor del año 3.050 a. de C., Cleopatra nombró a la lombriz animal sagrado. Estableció la orden de prohibir la salida de lombrices del territorio egipcio, bajo pena de ser castigado con la pena de muerte.

El pueblo egipcio estaba orgulloso de su agricultura, ya que obtenían unos resultados excelentes en las cosechas de las plantaciones que realizaban en los márgenes del río Nilo. Así fue como observaron la fertilidad que tenían estos suelos, donde era común la presencia de la lombriz de tierra, cómo esto repercutía en el aumento de la calidad y la producción de sus cosechas.

Los visitantes extranjeros que viajaban para estudiar el trabajo de los cultivadores egipcios y conseguir resultados tan fructíferos como los suyos, quedaban asombrados por la facilidad con la que estos removían la tierra, suave y blanda, plantaban sus semillas, y prácticamente esperaban las cosechas sin mayor problema. Otros conocidos viajeros griegos, como Herodoto, se extasiaban al ver una tierra en la que las plantas parecían crecer sin apenas esfuerzo.

El fabricante de esta tierra comercial afirma que cada bolsa de 50 litros contiene 3 kilos de humus de lombriz.

Lombricultura

La conservación del medio ambiente exige sistemas de producción limpios que apunten siempre al desarrollo sostenible. La lombricultura es la técnica que se vale de la lombriz roja californiana para reciclar los materiales de desecho que pueden producirse naturalmente o por la acción del hombre.

Es una técnica simple, racional y económica que permite aprovechar los desechos orgánicos mediante la cría intensiva de lombrices rojas, las cuales son capaces de transformar estos restos en humus y en una fuente valiosa de proteínas.

Via Cannabis.info

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