Cinco remedios medicinales que puede elaborar con cannabis

Cinco remedios medicinales que puede elaborar con cannabis

Una buena opción para aprovechar los excedentes de la cosecha de este año es invertirlos en elaborar medicinas cannábicas como aceites, pomadas o infusiones. Son remedios caseros hechos a partir de marihuana, que cuentan con un amplio campo de acción sin casi contraindicaciones. Todo, gracias a las propiedades curativas de los cannabinoides que contiene la planta y su facilidad para interactuar con nuestro organismo.

1- Aceite medicinal para combatir el dolor y mejorar el ánimo

El aceite medicinal de cannabis, hecho a partir de un concentrado de resina de marihuana, es un producto muy eficiente para tratar los dolores de todo tipo, gracias a que contiene una elevada cantidad de CBD. Este cannabinoide activa unos receptores de nuestro cuerpo, llamados CB2, cuya función es inhibir el dolor y regular las inflamaciones, y que por tanto, al ser encendidos reducen el dolor que sentimos. Obviamente, también es un producto muy rico en THC, el principal cannabinoide y euforizante principio activo de la planta, que tomado en las dosis rebajadas del aceite medicinal de marihuana, provoca mejoras del ánimo y un efecto de bienestar. Para preparar este óleo cannábico, se aconseja utilizar variedades con un alto contenido de THC.

¿Para qué sirve? El aceite medicinal de cannabis ayuda a mitigar los dolores del cuerpo, tiene una acción antiinflamatoria y reduce la tensión arterial gracias, en gran medida, a los efectos sedantes del alcaloide conocido como CBD. También, mejora el estado de ánimo, estimula el apetito, ayuda a la regeneración de la piel, reduce la presión intraocular y rebaja las crisis de epilepsia, entre otras muchas más aplicaciones, gracias a la acción del THC y los otros cannabinoides que contiene la planta.

¿Cómo hacerlo? Se debe preparar un extracto puro de resina de marihuana, agitando durante diez minutos un par de docenas de cogollos y abundante hoja de manicurado en un tarro con alcohol etílico. Así, se disolverá toda la resina de los cogollos en el líquido, que deberemos aislar de la materia vegetal, usando por ejemplo un filtro de papel de café. Luego, dejaremos la mezcla de alcohol y resina pura durante cinco días a secar o más, hasta que veamos que el alcohol se ha evaporado y solo queda un óleo negruzco, que será el extracto casi puro de resina. Con este método y cantidades, obtendremos un par de gramos de resina pura que mezclaremos con veinte veces su peso en aceite vegetal, removiendo hasta que la mezcla quede homogénea.

2- Cremas analgésicas para aliviar los daños musculares y articulares

También podemos aprovechar los restos de la cosecha para incluir en nuestro botiquín una eficiente crema casera para paliar los dolores musculares y los achaques de las articulaciones. Este ungüento, tiene un efecto ‘caliente’ localizado que relaja los músculos y rebaja las molestias en los cartílagos. Su acción es muy efectiva en las zonas doloridas porque el cuerpo absorbe los cannabinoides a través de la piel, y éstos actúan de manera focalizada en el área por donde extendamos la pomada. Para elaborarla, sería genial que hubieses plantado variedades con un gran contenido de CBD.

¿Para qué sirve? Para tratar muy eficientemente los dolores musculares, las inflamaciones y los problemas reumáticos gracias a su acción localizada. Es muy útil, también, como tratamiento complementario para quemaduras y cortes ya que inhibe el dolor, protege de las infecciones y favorece el proceso de regeneración cutánea. Su uso está recomendado para gran número de problemas comunes de la piel como los forúnculos y abscesos, las dermatitis, los herpes labiales…

¿Cómo hacerla? Hay que remover al baño maría, durante entre dos y cuatro horas (y a no muy altas temperaturas, ya que los cannabinoides se degradan por el efecto del calor) un par de decenas de cogollos poco atractivos y abundante hoja de manicurado, en una solución de un litro de agua por la mitad de aceite. Después, debes congelar el líquido que saques al escurrir este brebaje y ponerlo a congelar hasta que el aceite se solidifique y se separe del agua. A este óleo petrificado, se habrán adherido los cannabinoides, y ya solo quedará juntarlo en un olla hirviendo con cincuenta gramos de cera de abeja y dejarlo reposar hasta que adopte una textura homogénea y consistente.

3- Jabón casero de mota para regenerar tu piel

El jabón hecho a partir de cannabis es otro de los productos caseros que podemos elaborar de manera artesanal para aprovechar los cogollos menos atractivos de la cosecha y las hojas de manicurado. No solo es una herramienta eficiente para limpiar y desinfectar la piel, sino que gracias a su alto contenido de vitamina E, proveniente del cannabis, ayuda a combatir los radicales libres y por ende, aumenta la regeneración de la piel. Su uso continuado asegura una piel limpia y tersa gracias a las grasas Omega 3 y 6 que contiene la hierba, y que ejercen una función hidratadora de la epidermis.

¿Para qué sirve? Se recomienda para gente con pieles sensibles o alergias cutáneas porque sus propiedades previenen los hongos y regulan el PH de la piel. Gracias a su alto nivel de vitamina E, es muy eficiente para combatir la piel seca o agrietada, la caspa, la urticaria y las erupciones cutáneas leves.

¿Cómo hacerlo? Hay que poner a calentar 5 kilos de manteca de coco en un recipiente a 35º, a la vez que en otro, disolvemos 670 gramos de sosa caústica a la misma temperatura. Luego, hay que juntarlos y removerlos durante dos horas. En ese lapso, iremos añadiendo 670 gramos de harina de avena a la mezcla, 25 gramos de harina de cáñamo, y 50 ml de aceite de marihuana. Cuando esta pócima parezca homogénea hay que verterla en un molde y dejarlo reposar un día entero, para después destaparlo, dejarlo secar durante medio día, y cortarlo en pequeños bloques que dejaremos ‘curar’ durante 3 o 4 semanas.

4- Apósitos para los cortes, heridas y quemaduras

Los cataplasmas de marihuana, o vendas calientes con relleno de mota, forman parte de la ancestral tradición farmacológica europea y se utilizaban hace siglos para tratar las quemaduras, las erupciones y para paliar los dolores cutáneos muy severos, como los que provocaban los forúnculos de la peste negra. Dejaron de utilizarse durante la Edad Media porque la Inquisición consideraba que la naturaleza del cannabis era ‘satánica’. Es un remedio, casi olvidado, muy eficiente contra los problemas cutáneos gracias a las propiedades sedantes del cannabis y sus elementos regenerativos de la epidermis. Para hacerlas es recomendable utilizar plantas que mezclen las subespecies Indicas y Rudelaris por su alto contenido de CBD, que produce efectos sedantes y bloquea el dolor.

¿Para qué sirven? Es un tratamiento muy efectivo contra las lesiones cutáneas porque la piel absorbe de manera muy rápida los cannabinoides de la marihuana y estos consiguen entrar rápidamente en las células de nuestro organismo, llevando a cabo su acción reparadora. El potencial sedante de la marihuana inhibe los dolores de las heridas, mientras que otros componentes suyos como la vitamina E favorecen la regeneración de la epidermis.

¿Cómo hacerlo? Para hacerlas, hay que meter la máxima cantidad de hojas de manicurado y algún resto de cogollos, que nos quepan dentro de unas gasas o telas de algodón que estén muy calientes y húmedas. La materia vegetal tiene que quedar en el dorso interno del apósito, que aplicaremos, y pegaremos a la zona que queramos tratar.

5- Té de raíces para tratar el organismo desde dentro

Estudios recientes han demostrado que las raíces de la marihuana también contienen cannabinoides, en especial CBD, lo que las convierte en otra parte de la planta susceptible de ser utilizada para fines medicinales. Algo que se hace en la medicina china desde hace casi 4.000 años, cuando el sistematizador de su medicina tradicional , el emperador Shen Nung, incluyó su uso en su célebre libro de medicina Pent Sao, uno de los tratados de medicina más antiguos que se conocen.
 
¿Para qué sirve? La medicina china las utiliza desde hace más de 4.000 años como diurético, para tratar el asma, las obstrucciones respiratorias, las hemorragias internas y los dolores de la menstruación. Así como para mitigar los dolores de la cirugía de los órganos internos.

¿Cómo hacerlo? Para preparar el té de raíces hay que limpiarlas muy bien, cortarlas y molerlas hasta que éstas adquieran la consistencia de un polvo. Después las dejaremos secar hasta que hayan perdido toda la humedad y herviremos una pequeña porción del polvo restante – similar a la dosis de un té normal – en un litro de agua. No se puede hacer con plantas que hayan sido fertilizadas con abonos químicos o nutrientes ya que estas sustancias pueden afectar a nuestro sistema y su uso debe ser esporádico para tratar una dolencia; no se puede abusar de él, porque en grandes dosis — por ejemplo, si lo tomamos cada día— podría llegar a ser nocivo para la sangre.

Fuente: Dinafem

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